Cultura

Crónica de un amor que no sucedió

(Aleteia, 21/09/15) – Se conocieron en un café en el centro de la ciudad. Él pidió un expresso doble, ella un frappuccino con leche desnatada. Los pedidos fueron intercambiados, lo que los obligó también a intercambiar algunas palabras y enseguida los teléfonos.

En realidad, tal vez se hayan conocido en la fila del banco, en la que la espera y la falta de paciencia los llevó a platicar. O tal vez el encuentro haya ocurrido en una de esas fiestas extrañas con gente rara, en que se tocaba jazz y donde oyeron juntos por primera vez “I Put a Spell on You”, y desde entonces se volvió la canción de los dos.

No importa. La verdad es que ninguno de ellos se acuerda de cómo sucedió, porque simplemente no tuvo importancia.

No viajaron a París en las vacaciones y no pasaron el fin de semana en la playa. No sacaron fotos, ni se escribieron largas declaraciones o pequeñas notas con “te amo”.

Él no fue odiado por la familia de ella ni ella amada por el perrito de él, que no le hacía fiestas cada vez que ella lo visitaba, porque ella nunca lo hizo. Nunca vieron los clásicos del cine juntos, ni discutieron durante una película, porque ella no dejaba de hablar del problema con el jefe y sobre cuán aburrido es el trabajo en el mercado financiero.

Ella nunca le hizo sus famosos espaguetis a la puttanesca y él nunca escogió un vino que combinara con el plato.

Nunca pasaron la noche entrelazados, acurrucados. Ni se miraron el uno al otro mientras dormían y sintieron la paz que podría proporcionar amar a aquel frágil y fantástico ser humano.

No se amaron, pues no permitieron que eso sucediera.

No se involucraron, porque ambos pensaban que no eran las “personas correctas” el uno para el otro. Ni siquiera se conocieron bien, pues escogieron ser pragmáticos y no perder el tiempo con quien era indiferente.

Se dejaron pasar, se fueron, se olvidaron. Un amor que no sucedió.

Ambos se sienten solos y sueñan con encontrar a alguien con quien oír “I Put a Spell on You” o pasar las vacaciones en París. Lo que ninguno entendió es que ya lo habían hallado, si se hubieran visto como una oportunidad para ello.

En tierra de ciegos, quien encuentra el amor es porque entendió que es necesario mirar dentro del otro y más allá de su propio ombligo.
Original source: http://es.aleteia.org/2015/09/21/atento-cronica-de-un-amor-que-no-sucedio/

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