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El misterio de la Isla de Pascua

El misterio de la Isla de Pascua

El misterio de la Isla de Pascua(G.Fernández – Uno entre Ríos, 23/02/16) – ¿Cómo volcar en un artículo –o en una serie de artículos- las observaciones, reflexiones, material documental de mi reciente viaje a la mal llamada Isla de Pascua, Rapa Nui o (en respeto a sus propios nativos) Te Pito O Te Henúa (“El Ombligo del Mundo”)? Sin embargo, no puedo evitar la tentación de deslizar algunas opiniones estrictamente personales que –espero- ilustren al lector sobre la complejidad de la cuestión. Para ello, además de, obviamente, decidirme a volcarlo en un serial de notas, comenzaré citando las presunciones establecidas en el ideario colectivo enfrentándolas a la realidad de los hechos para, a partir de allí, comenzar a deshilvanar el hilo de Ariadna que nos lleve al meollo del tema.

Breve reseña histórica “oficial” (“oficial” entre comillas, ya que veremos hechos que la cuestionan), más basada en el relato oral y legendario que en otra cosa: hacia el año 600 de nuestra Era, aproximadamente, el “ariki” (rey) Hotu Matua’a, hermano del regente de la isla de Hiva –en algún lugar de la Polinesia- se enfrenta gravemente con el mismo. Para evitar un conflicto armado, decide partir en dirección de algunas islas deshabitadas de las cercanías con un par de centenas de personas de su pueblo. Pero a poco de embarcar, una tremenda catástrofe natural hunde irremediablemente en las profundidades del océano a Hiva y sus alrededores. Las embarcaciones de Hotu Matua’a y su gente logran sobrevivir en alta mar, pero han perdido las opciones de desembarco. Por lo que envía a siete exploradores en busca de una tierra que se le revela al mao’ri (la palabra no designa, como es usual, a una etnia, sino que significa, en lengua rapanui, “experto”, “sabio”) Hau Maka durante un sueño. Estos exploradores parten y al tiempo descubren Rapa Nui (su gesta está inmortalizada en los siete moai de Ahu Akivi, sobre los que regresaré). Regresan y advertido el rey, éste, con los siete clanes que integraban su expedición, se dirigen hacia la isla, desembarcando en la actual y paradisíaca playa de Anakena.

Aquí me detengo a señalar que no me resuena “natural” esta repetición del número, mágico, sagrado, cabalístico si se quiere, siete. Por cierto no es una “intoxicación” de creencias europeas, ya que está claro que ese número estaba en los relatos orales a la llegada de los primeros europeos en 1772. Pienso más bien en un concepto arquetípico, una expresión, si se quiere inevitablemente pitagórica, de un absoluto común a todas las culturas.

Unos 500 años después otra ola de inmigrantes, de origen desconocido, arriba a la isla. Su pelo rojo y sus orejas largas hacen que los habitantes del lugar los llamen, precisamente, así; “Orejas Largas” o Hanau E’epe, distinguiéndolos de ellos, los “Orejas Cortas” o “Hanau Momoko”, aunque otra interpretación aplica estos términos a las expresiones “raza corpulenta” (los primeros) y “raza delgada” (los segundos). Los locales aceptaron subordinarse a los segundos durante algunos siglos, quienes ordenaron entonces el tallado y traslado de los famosos moai –según esta historia, contando con una tecnología que los aborígenes desconocían para ello- hasta que en el siglo XVI por motivos que no están claros los Hanau Momoko se rebelan en largas y sangrientas luchas tribales que culminan con el exterminio de todos los Hanau E’epe. O casi todos: habría sobrevivido uno, del cual quienes hoy se dicen descendientes se consideran como una “rama aristocrática” en la isla.
Original source: http://www.unoentrerios.com.ar/afondo/El-misterio-de-la-Isla-de-Pascua-20160223-0006.html

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