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Letters

Hablemos del misterio Isabel Pantoja

Foto: Carlos Delgado / CC

(Juanra López, El asombrario & Co., 26/04/26) – Flaubert, Clarin o Tolstói hubieran encontrado fascinante a Isabel Pantoja, porque su biografía tiene todos los ingredientes de la mejor novela del siglo XIX: amores prohibidos, drama exacerbado y un machismo generalizado como telón de fondo. Nathaniel Hawthorne no hubiera descartado escribir una segunda parte de ‘La letra escarlata’, ya que la tonadillera ha sido víctima del puritanismo de una sociedad muy hipócrita, como la protagonista de su célebre novela. De igual manera, Blasco Ibáñez podría haberse inspirado en ella para una secuela de ‘Sangre y Arena’ si el tiempo les hubiera hecho coincidir: la muerte de Paquirri, víctima de una cornada de doble trayectoria en la plaza de Pozoblanco (Córdoba), la convirtió en la viuda de una España que esperaba de ella luto riguroso y la resurrección de la carne. El periodista Álex Ander (colaborador de ‘El Asombrario’) se ha situado más cerca de la quirúrgica crónica periodística de Truman Capote en ‘A sangre fría’ que de los mencionados novelistas para diseccionar a la estrella sevillana en ‘Isabel Pantoja, carne y mito’ (La esfera de los libros). Sin caer en los riesgos de la equidistancia, la lapidación o la hagiográfica ha pergeñado un equilibrado y fascinante relato de una vida que algunos quieren ver cercana a un retrato de Cristina García Rodero, neorrealista y tétrica, y otros como cualquiera de las fotografías de David LaChapelle, repletas de luz y de color. Que el cielo la juzgue. Hablamos con Álex Ander.

Isabel Pantoja es un fenómeno social que tiene su propio ismo, ¿qué es para ti el ‘pantojismo’?

Barriendo para casa, llamaría pantojismo a esa especie de género periodístico consistente en repasar, analizar y sobreanalizar cualquier hecho que tenga que ver con Isabel o cualquier miembro de su clan. En el fondo no le faltaba razón cuando decía que ella había dado de comer a muchos periodistas y directivos. Y, desde luego, no se me ocurre el nombre de ninguna otra artista que haya copado tantos titulares y minutos de pantalla por asuntos ajenos a su profesión.

Hasta tal punto ha llegado la trascendencia del ‘pantojismo’ que la Universidad Internacional de Andalucía le dedicó en 2007 un taller dentro del ciclo ‘Crítica queer. Narrativas disidentes e invención de subjetividad’, por considerarla un modelo de femineidad. ¿Crees que Isabel es el espejo en el que se miran muchas mujeres?

Es posible que lo sea. Además de la última gran estrella que nos queda, la considero una superviviente nata: sobrevivió al desprestigio de la copla, a toda una serie de escándalos, a varios romances que bien pudieron acabar con su carrera… Y, por supuesto, es la mujer que más partido artístico ha sacado al dolor y el drama. Como ejemplo de resiliencia, podría ser una inspiración para muchas, sin duda.

Una de sus fortalezas es no haber sido víctima de la toxicidad de la cultura de la cancelación, ¿a qué debe su vigencia después de tantas décadas?

Isabel es una buena cantante y, sobre todo, un animal escénico. Tiene una gran capacidad de seducción, baila que te mueres y sabe interpretar los temas como pocas. Quizás esto tenga algo que ver. Además, a la gente le fascina un drama, y ella es puro drama. En el fondo le vino bien aquel consejo de Encarna Sánchez: “Si quieres que la gente esté siempre pendiente de tus pasos, debes aprender a cultivar el misterio, a dosificar tus apariciones públicas y a manejar el relato de tu vida”. De un tiempo a esta parte, apenas se prodiga en medios y eso seguramente ha contribuido a que sus cosas sigan suscitando interés.

Antes de que el odio campara a sus anchas en las redes sociales fue víctima de un acoso televisivo sin precedentes, ¿llegaremos a ver algún día un documental que nos avergüence por tan mala praxis periodística?

No lo sé. Si llega a hacerse algo así, seguro que muchos de los periodistas entrevistados aparecerían con graves episodios de amnesia selectiva. Ahora me encuentro con banderas feministas y hablando de la necesidad de contar cotilleos con perspectiva de género a las mismas que hace unos años estaban al frente de programas en los que se trataba a las mujeres con la punta del pie.

Cuando Lola Flores se sentó en el banquillo por sus deudas con Hacienda se la trató como a un chivo expiatorio. ¿Crees que con Isabel Pantoja se demostró la falacia del axioma de Juan Carlos I de que la justicia es igual para todos?

Isabel cometió un delito de blanqueo de capitales y fue condenada por ello. Punto. Otra cosa es que, seguramente, el hecho de ser Isabel Pantoja jugó en su contra cuando la Audiencia de Málaga tuvo que decidir si finalmente entraba en prisión o no. Sí pienso que aquello fue un pequeño aviso para navegantes: señores, se acabó la impunidad para aquellos que parecían tenerla. Y tampoco la ayudó el hecho de no mostrar arrepentimiento por lo sucedido (claro que no podía pedir perdón ni arrepentirse de algo que, según ella, no había hecho).

Al quedarse viuda adoptó unos códigos propios de ‘La casa de Bernarda Alba’, luto riguroso y ostracismo total. ¿Hemos evolucionado como sociedad para que nos deje de importar el qué dirán o seguimos interpretando un papel de cara a la galería y otro de puertas adentro?

Creo que hay cosas que nunca cambiarán, y esta es una de ellas. En el caso de Isabel, tengo la sensación de que siempre le ha importado demasiado el qué dirán, también por declaraciones que en su día hizo a la prensa, y de ahí que haya ciertos episodios o aspectos de su vida que prefiere no compartir.

La relación personal de Isabel Pantoja y Encarna Sánchez puso de manifiesto hasta qué punto eran laxos los límites del humor con un demoledor especial televisivo de Martes y 13. ¿Existe un término medio entre la religión de lo políticamente correcto y la barra libre para denigrar?

Muchos consideran que aquella parodia de Martes y 13 tampoco fue para tanto. Claro que hablamos de otros tiempos, en los que la posibilidad de ser tachado de homosexual podía dar pánico, y que Encarna Sánchez llevaba muy mal lo suyo y además era tremendamente celosa de su vida privada. Tan mal le sentó aquello que desde ese día declaró la guerra a Millán Salcedo y Josema Yuste. Cuando luego le diagnosticaron un cáncer, nadie le pudo quitar de la cabeza la sensación de que la enfermedad había sido una consecuencia del disgusto que se llevó con el programa dichoso.

El chalet Mi Gitana, en la urbanización La Pera, se convirtió en un símbolo de la corrupción marbellí. ¿Fue víctima de su alcalde, Julián Muñoz, o la seducción del poder hizo de las suyas?

Si alguno de los dos fue víctima de algo es de su ambición desmedida y su chulería, porque en cierto momento los dos parecían creerse por encima del bien y del mal. Ella intentó vender el relato de que Julián la engañó. Yo me pregunto si es posible que a alguien no le parezca raro que su pareja, desempleada para más inri, aparezca por casa día sí, día también, con dinero a espuertas. Claro que lo mejor es escuchar a ciertos periodistas diciendo que Isabel fue condenada por amar (porque obviamente todos sabemos que enamorarse está tipificado como delito en nuestro Código Penal). En fin…

La finalidad de la cárcel es la reinserción del delincuente, ¿crees que fue justo con Isabel cuando se le quitó la medalla de Andalucía en 2014, una vez que su sentencia fue firme?

Ese tipo de cosas me parecen puro postureo. Me hace gracia que fuese precisamente el PSOE andaluz, el mismo partido que por interés hizo la vista gorda durante años con todas las tropelías del gilismo, el que decidiera en 2014 que Isabel, condenada en aquella pieza separada del caso Malaya, no era idónea para una condecoración que sí se había merecido tiempo atrás y que, hasta donde yo sé, no era un premio al ciudadano andaluz ejemplar, sino a una artista de la tierra con una trayectoria artística importante.

Desde el mito de Medea es un tabú que una madre pueda renegar de los hijos, pues se espera de ella abnegación y que ponga la otra mejilla. ¿Crees que la humillación a la que sometió Kiko Rivera a Isabel Pantoja con los especiales televisivos de ‘La herencia envenenada’ debería sentar jurisprudencia para que los padres puedan desheredar a sus hijos?

No sé si tanto, pero todo aquello me sirvió para confirmar mis sospechas de que algunos miembros del clan Pantoja serían capaces de hacer casi cualquier cosa por un puñado de euros. Ahora parece ser que han acercado posturas, y que Kiko hasta le ha dedicado una canción a su madre. No me sorprendería ver a cualquiera de ellos hablando del tema previo pago de su importe.

El maestro Juan Solano, José Luis Perales, Juan Gabriel y Manuel Alejandro escribieron algunas de sus canciones más importantes. ¿Ha llegado la hora de que reconozcamos de manera explícita su importancia en la cultura popular?

En nuestro país, como me contaba un periodista cultural con el que hablé para el libro, siempre se ha tenido una apreciación muy cutre de la música popular. Me temo que, al igual que sucedió con Rocío Dúrcal o Rocío Jurado, habrá que esperar a que Isabel muera para que muchos de los que hoy desmerecen su figura empiecen a poner en valor su legado artístico.

La finca Cantora recuerda en cierta manera a Manderley, la mansión de Rebecca, la célebre novela victoriana de Daphne du Maurier y la película homónima de Alfred Hitchcock, ¿tendría futuro como museo?

Estoy convencido de que, como mínimo, debería ser declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Julián Muñoz comentó una vez que Isabel y él pensaron en abrir un museo con todos los vestidos que ella tiene y algunas cosas que conservaba de Paquirri, pero que al final desecharon la idea porque, seguramente, como en otras ocasiones, aquello se iba a malinterpretar.

A Rocío Jurado le puso una discográfica mexicana el sobrenombre de ‘La más grande’, ¿podríamos pensar en un apelativo que se mereciera Isabel?

La más completa. Ella, que siempre ha tenido un alto concepto de sí misma, solía decir que posiblemente no es la artista que mejor figura tiene ni la que cuenta con la voz más potente, pero sí la más completa. Y lo mismo opinaban todos esos que le hacían la pelota cada vez que en su casa se ponían vídeos de sus actuaciones, lo que por lo visto sucedía bastante a menudo (y pienso que contribuyó a que el personaje terminara fagocitando a la persona).

¿Por qué es tan reverenciada por parte del colectivo LGTBIQ+?

A mucha gente del colectivo le encanta la copla, se identifica con todas esas historias de desamor, incomprensión y ninguneo. Y si algo ha llevado por bandera Isabel ha sido la copla, que nunca ha dejado de cantar, por mucho que hiciese discos de canción melódica. Y ella también parece sentir una conexión especial con sus fans gais. Hasta fue premiada en el Orgullo de Madrid, donde soltó un discurso que algunos interpretaron como una salida del armario (cosa que por lo visto no le hizo ninguna gracia).

¿Cuáles son las líneas rojas que te pusiste para escribir este libro?

Tenía claro que no quería hacer un libro hagiográfico, pero tampoco buscaba un ajuste de cuentas, entre otras cosas porque, si me animé a escribir sobre Isabel, es porque me parece una gran artista con una vida de película. Como puedes imaginar, hay un puñado de anécdotas y detalles de su vida que conozco, pero no están en el libro porque pertenecen a su esfera más personal.

¿Cómo te imaginas un encuentro cara a cara con ella después de que se lo haya leído?

Aunque creo que no es aficionada a la lectura, estaría bien que lo leyese, porque, igual que a mí lo de indagar en su trayectoria me ha servido para entender un poco más por qué ha actuado como ha actuado en determinadas situaciones, quizás ella pueda entender qué ha llevado a determinadas personas a sentirse como se sienten respecto al vínculo que ambos tenían. Y quizás a darse cuenta de que el mundo no conspira contra ella y que esa personalidad soberbia y su tendencia al victimismo acabaron jugando en su contra y además le han hecho perder muchas simpatías.

Juanra López es periodista y escritor, autor de las novelas ‘Los amores improbables’ (Ediciones Agoeiro)  y ‘El fantasma de Rock Hudson’ (Editorial MaLuma). 

Juanra López, El asombrario & Co., 26/04/26 – Hablemos del ‘misterio Isabel Pantoja’ y su vida de película