(Sol Alonso, El Asombrario & Co., 20/07/2026) – Lleva en su nombre el color de las mujeres a las que presta su voz, su aliento y regala su mensaje, consciente de la importancia de tener un altavoz incorporado entre las cuerdas vocales. La cantante, compositora, actriz, productora y antropóloga Lila Downs nació en Oaxaca en septiembre de 1968 y ha vivido tendiendo los puentes que ella misma atraviesa entre su México lindo y querido, y los lugares donde ha seguido trabajando y aprendiendo. Hija de la cantante indígena mixteca Anita Sánchez y de Allen Downs, profesor de cinematografía estadounidense, la artista es capaz de cantar en español, inglés, mixteco, zapoteco, maya, purépecha y náhualt.
Hemos hablado con ella en la casa de México en Madrid. Estos días podemos escucharla presentando su nuevo disco, ‘Cambias mi mundo’, en La Mar de Músicas de Cartagena, en los Veranos de la Villa de Madrid y en Santiago de Compostela.
Hace 10 años que fijó su residencia en México para que su esposo, Paul Cohen, pudiera convalecer en paz de una enfermedad que se alargó una década, para llevárselo en 2022. Cohen, saxofonista y productor musical, trabajó con Lila y le ayudó a forjar su profesión. Hoy, la ausencia de Paul pesa, pero Lila ha conseguido hacerse con las riendas de un equipo que la apoya incondicionalmente, aunque de vez en cuando tenga que recordarles como están ahora las cosas. «Además del duelo personal, tuve que aprender a hacer por mí misma todas esas tareas de las que se encargaba siempre mi marido. Entonces les digo sí, ya sé que Paul lo hacía así. Pero ahora quizás yo quiera hacerlo de otro modo». Se reivindica firme y con cariño, y se siente respaldada aquí en la tierra como en el cielo, donde cada día se hace un hueco para charlar con Paul, porque, como buena mexicana, sabe conversar con sus ancestros. Dice Lila Downs que, cuidando la memoria, podemos plantarle cara a la muerte.
Se recuerda cantando desde los 8 años. Siempre de aquí para allá con sus canciones, ha pasado unos ajetreados días en Madrid presentando su último trabajo, Cambias mi mundo, y una gira de más de 10 conciertos por España y Estados Unidos. Le acompañan sus dos hijos, Benito, llamado así por el libertador Benito Juárez (15 años), y la pequeña Vanessa (9 años). Ambos tienen voz y voto en la carrera de su madre (esta tarde Lila luce una camiseta de la selección de México tuneada por consejo de los chicos), que son los vigilantes del estado de sus redes sociales.
¿Qué es lo que más le entusiasma de una gira?
Reencontrarme con un público y observar cómo coinciden varias generaciones. Padres e hijos disfrutando de mi música. Aquellos atraídos por el lado más tradicional de mis canciones y los jóvenes disfrutando, como yo, con esas mezclas de estilos que tanto me gustan y tan ricas me parecen. En esta gira me siento casi como cuando empecé. Aquellos tiempos de club cantando con un bajista, un pianista y un guitarrista. Y me lo tomo como una nueva oportunidad. Sol
En la canción ‘Cambias mi mundo’, que da título al disco, colabora la rapera Snow Tha Product, que tiene nada menos que una sesión con Bizarrap. ¿No le da miedo ser tan moderna?
¡En absoluto! Todo lo contrario; esas nuevas tendencias me enriquecen. He crecido escuchando y aprendiendo de Bob Dylan, Janis Joplin, Miles Davies, Mercedes Sosa, Lola Beltrán o Chavela Vargas. La rapera Snow es una mujer muy interesante, mitad mexicana, mitad americana, como yo, e hija de inmigrantes indocumentados.
Malos tiempos para los mexicanos en Estados Unidos, con el señor que ocupa la Casa Blanca
Intento no dedicarle ni un segundo, ni una palabra a gente que merece tan poco la pena.
¿Qué música está escuchando actualmente? ¿Algún artista con el que le gustaría colaborar?
Pues estoy encantada con Pedro Pastor, cantautor español, hijo del también artista Luis Pastor. Me gustaría trabajar con él y con Rozalen. Y estoy escuchando bastante a Laura Itandehui, cantautora mexicana nacida en Oaxaca, como yo. En la lista de artistas que me han acompañado alguna vez están desde Rodrigo Cuevas a Enrique Bunbury, Ara Malikian, Muchachito Bombo Infierno… Me he dado cuenta de que ahora puedo esperar y, si quiero hacer una colaboración y tarda dos años en llegar la oportunidad, pues me espero. Eso es algo que no sabía antes, dos años y la hago cuando ese artista pueda. Y eso es algo que antes no sabía, que las cosas llegan cuando tienen que llegar, no cuando nosotros decimos.
Ha sido brillante madrina de la ceremonia inaugural del Mundial de Fútbol en México, una de las sedes del Mundial de Fútbol. Comentar su atuendo no es solo cuestión de estilo.
Me sentí muy honrada de ser la elegida para ese momento tan especial y escogí un vestido lleno de intención. Un huipil blanco, una pieza artesanal elaborada completamente a mano por Joss Ramírez, un artista de Chiapas, que trabajó cinco meses para bordar ese vestido tan especial que tuve el gusto de lucir.
Tiene 543.000 seguidores en Instagram y su nombre aparece en curiosos grupos de Facebook como Pecadores de Lila Downs, Club de Fans Peligrosos de Lila Downs o Tequileros de Lila Downs. ¿Está pendiente de sus redes?
Yo no tanto, la verdad. Es mi hijo Benito (15 años) quien anda viendo cuánto suben los seguidores y piensa en qué podríamos hacer para potenciarlas. «Mamá, tenemos que conseguir más alcance», me dice. Sospecho que en breve se convertirá en mi community manager.
De su primer trabajo discográfico como solista, ‘Ofrenda’, de 1994, al más reciente, ‘Cambias mi mundo’, ha pasado mucho más que tiempo…
Tiempo y cosas, muchas cosas. Pérdidas, procesos de duelo, reinvenciones… En el periodo de pandemia, aparte de lo terrible de la enfermedad que de algún modo nos afectó a todos, fue un momento lindo en el que pudimos revisitamos. Teníamos mucho tiempo libre y yo, por ejemplo, empecé a revisar esas libretas en las que anoto ideas, versos, canciones, pensamientos y otros apuntes. Recuerdo repasarlas y decir ‘qué interesante todo lo que fui como persona’.
Muy terapeútico y muy freudiano ese hablar con los yo de antes. ¿Qué le diría a la joven Lila?
Le diría que lo hizo bien. Yo no cambiaría nada de lo que he hecho a lo largo de mi vida, en lo esencial. Siempre fui aguerrida y a menudo aparecía enojada. Y sin ese enojo no habría logrado nada de lo que conseguí. Porque me dio valor y me ayudó a no perder mi enfoque.
De su madre, Anita Sánchez (‘La Sánchez’ es una canción de Lila Downs dedicada a ella), sigue disfrutando, especialmente ahora que viven todos en México.
Mi madre sigue siendo una mujer muy activa, muy divertida; es una abuela feliz que se ocupa de sus nietos y disfruta de la naturaleza, como lo hizo siempre. Ella sabe cómo está el mundo solo con salir y ver las nubes. Nació entre montañas y le decimos que se ha formado como bióloga simplemente contemplando la naturaleza.
¿Qué es eso que puede cambiar el mundo de Lila Downs en un segundo?
El amor. Pero no el amor romántico, me estoy refiriendo al amor propio. Y la educación, aunque esa palabra me da tremenda flojera y ando todo el tiempo pensando en otra que la pueda sustituir. Porque la educación ya no significa lo mismo que en mi niñez. Digamos sabiduría, herencia, intercambio de conocimientos…
Si llegara el momento, ojalá tarde muchísimo, de tener que componer una última canción, ¿cuál sería?
Hice cumbias, rancheras, boleros, corridos… Más que una temática concreta, lo que tengo de verdad pendiente es escribir una ranchera. Una completamente mía, porque lo he intentado y les aseguro que me cuesta un montón. De hecho, empecé muchas, pero ninguna me ha convencido y ahí están, guardadas en un cajón.
Lila Downs actúa hoy, 20 de julio, en La Mar de Músicas, Cartagena. El 22 de julio en Conde Duque, Veranos de la Villa, Madrid. Y el 24 de julio en Santiago de Compostela.
Sol Alonso, El Asombrario & Co.- Lila Downs: pérdidas, duelos, reinvenciones, pero siempre energía














